Algunos comentaristas deportivos, en especial de televisoras y, probablemente porque los motiva la pasión por sus respectivos equipos, aprovechan los partidos para promover y publicitar con exceso los nombres de ésos equipos, para tratar de posicionarlos entre la enorme afición de ése deporte.
Es muy común que, por ejemplo, en un partido entre los equipos Topochico contra el Temizcuintla, (con todo respeto para estos equipos, si existen) los comentaristas recurran al muy gastado pretexto de: «Juanito, ex-Jugador del Amarillo, se la pasa a Miguel, ex-jugador del Gris, que se la filtra al «Metralla» González, que ha estado en los equipos X,Y, Z, y también en el Amarillo»… y qué rayos le interesa a la afición los equipos en los que han militado éstos famosos e increíbles jugadores?
A los aficionados les importa que comenten sobre lo qué están haciendo en la temporada actual y, desde luego, sobre las acciones que se presentan en el partido en cuestión, las estrategias de un equipo contra las ventajas del otro, la formación que le beneficia a cualquiera de los contendientes, pero es que el seguimiento de una jugada desde atrás de las redes o las laterales y no en un palco en las alturas, resulta incómodo, no crees?
También se lanzan a discutir anécdotas sin tener nada que ver, como:
«Y recuerdas cuando el «Pepino» Juárez jugaba en el amarillo, que por cierto después lo cambiaron al Morado y como no se acomodó, pasó al Rojo, y se le ocurrió hacer aquélla horrible señal?»… Y esto qué relación tiene con el partido? Le importará al aficionado que quiere saber más de su equipo y no de los otros.?
Pero como la idea comercial es mencionar hasta el cansancio el nombre de ésos equipos para posicionarlos en la mente de los nuevos aficionados, especialmente los jóvenes para que, subliminalmente, terminen eligiendo a ésos tan renombrados y poderosos equipos, pues insisten en renombrarlos sin ningún recato.
Es un truco fino, verdad?
Y a propósito de las transmisiones televisivas, todavía parecen de los años setenta, con una camarita en las alturas y en medio del estadio, como si fuera un partido de tenis. Así que el aficionado tiene que imaginarse lo que pasa al fondo de la cancha, cuando gritan los aficionados de aquél lado.
Cuánta limitación, cuando podrían tener cámaras en ambas partes de la cancha, detrás de las redes, en la parte baja en las laterales con una cámara en rieles, tanto de un lado como del otro, más los portátiles para checar lo que pasa en las bancas, que por cierto ya debieran haberlas devuelto, como en los viejos tiempos, a una de cada lado, para que los técnicos tengan la libertad de expresar sus órdenes y no esconder sus tácticas al rival que tienen al lado. Tampoco habría tanto roce entre jugadores de ambos equipos, al estar más lejos unos de otros.
Alguna vez te has preguntado porqué le vas a tu equipo favorito? Será porque una temporada fueron poderosos campeones y, como es natural, se sigue siempre a los mejores, aunque sólo sean flor de un día, o porque te vistió tu papá con la camiseta de su equipo o, sin darte cuenta, lo elegiste cuando los mencionaron hasta el cansancio y la saciedad los comentaristas deportivos televisivos?
Y éstos comentaristas, que no cronistas, creerán que son muy interesantes sus divertidas anécdotas, o será que están obligados a mencionar los nombres de ésos equipos para asegurar su participación en los siguientes partidos? Cómo extrañamos a Dn. Fernando Marcos o a Ángel Fernández, sobre todo cuando empezaba un partido y gritaba, «Bienvenidos aquellos que aman y quieren al fútbol». Te suena conocido?
Por cierto, cuando juega la Selección Nacional los comentaristas comentan: «la recibe Héctor, del equipo Gris y se la pasa a Jesús, del equipo Amarillo, que por cierto es su goleador, y la regresa a Juan José, del equipo Rojo, donde ya no es titular, pero…. la falló frente a la portería rival…. otra vez jugamos como nunca y perdimos como siempre.»
Creemos que si son jugadores de la Selección Nacional los que están en la cancha, porqué tienen que mencionar los nombres de los equipos donde juegan? Acaso también tienen comisión para nombrarlos? Tienen puesta la camiseta de sus respectivos equipos o, como sabemos, todos portan la camiseta verde del mismo equipo nacional?
Cuando un jugador se integra a una convocatoria, debiera perder la identidad con su equipo, al menos en la cancha, y convertirse en el jugador de la Selección Nacional que representa. Así sucede en otros países, porque aquí no es así? Por lo tanto, sugerimos que así deben narrarse los partidos:
«Juan José, recibe el balón de Jaime, de la Selección Nacional», y olvidarse de promover a los equipos que les condicionan su permanencia en las transmisiones, porque además no son parejos, no los mencionan a todos. Pero qué tal a los consentidos que siempre se han ubicado detrás de las redes que sostienen a los tres postes de la portería.?» A ésos les perdonan todo.
Hasta la próxima, disfruta al equipo que elegiste.
H. Del Puerto


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