¡Conserva a tus mejores ejecutivos invirtiendo en ellos!

Ellos, seguramente, lo compensarán con un mejor desempeño y mayor productividad.

Qué mejor motivación puede tener un ejecutivo que saber que su empresa se preocupa por él y, como consecuencia directa, de su propia familia?

Este efecto recíproco que, aún en pleno siglo XXI, muchas empresas no entienden que entrenar y desarrollar a su gente redunda en beneficio directo de la propia empresa. Siguen cuidando sus propios intereses y descuidan a quienes generan y son la principal fuente del negocio: los colaboradores, del nivel que sean.

Hace mucho tiempo que las grandes empresas, lo han entendido y practicado; por ello, se preocupan por su gente, por    el contrario, la pequeña y mediana, sigue pensando que el primer renglón de gasto que debe disminuirse en momentos de crisis es la nómina. Lo cual las deja sin gentes experimentadas en todas las áreas y, cada vez vuelven a empezar. Dicen, “Al fin, aquí nadie es indispensable y hay miles de personas que quieren tu trabajo”

Frases nefastas aprendidas de gente ignorante que poco aprecia las cualidades humanas y, sobre todo, de lealtad, creando en la empresa un ambiente de desinterés y apatía, porque todos saben que en cualquier momento pueden salir por la puerta principal también.

Continuará

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